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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 330

Vilma había visto a Fiona un par de veces. Era muy eficiente en su trabajo, del tipo de mujer fuerte y competente.

No se imaginaba que, además de todo, también se encargara de la ropa de su jefe.

Vilma preguntó con curiosidad:

—Fiona es guapa y capaz. Han trabajado juntos por mucho tiempo, ¿nunca sentiste ni un poco de admiración por ella?

Palmiro entendió a qué se refería. La miró de reojo con una sonrisa enigmática.

—¿Acaso entre el jefe y la secretaria siempre tiene que pasar algo?

—No me refiero a eso. Es solo que, si eres inmune a las mujeres, ¿por qué precisamente conmigo…?

Vilma estaba a punto de decir «¿por qué precisamente te fijaste en mí?», pero se detuvo al darse cuenta de lo narcisista que sonaba.

Después de todo, si no fuera por Nereo, él ni siquiera le habría dedicado una segunda mirada.

Recordaba perfectamente la primera vez que fue a su bufete para pedirle que llevara su caso; la había rechazado sin dudarlo.

Al ver que de repente se había quedado callada, Palmiro continuó la pregunta por ella:

—¿Precisamente conmigo, qué?

—Nada —dijo Vilma, cambiando de tema rápidamente mientras se agachaba para recoger las cajas y bolsas vacías—. Ya es tarde. Deberías ir a bañarte.

Palmiro la observó mientras recogía las cosas y, de repente, recordó algo. Se dio la vuelta y se alejó.

Vilma pensó que iba al baño, así que no le dio importancia y siguió ordenando.

Pero Palmiro regresó enseguida, con una tarjeta bancaria en la mano.

—Toma esta tarjeta —se la ofreció.

Vilma lo miró, confundida.

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