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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 246

Las dos mujeres, con Facundo en medio, se lanzaron pullas, sacando chispas en una acalorada discusión.

Vilma sostenía el teléfono junto a su oído, lo que casualmente bloqueaba su visión del lado de Facundo.

Ni siquiera se había dado cuenta de lo que había pasado para que de repente se pusieran a pelear.

Cuando se giró para mirar, vio a Facundo con la cara empapada y trozos de fruta en el pelo.

Entonces comprendió.

—¿Por qué hay tanto ruido? ¿Te están insultando otra vez? —Palmiro, al otro lado de la línea, oyó el alboroto y preguntó preocupado.

Vilma no pudo evitar alejar un poco su silla, pegándose más a su hijo.

—No, son Odilia y Nélida que están discutiendo.

—¡Tu hermano es un inútil que no pudo ganar un juicio, ¿qué tengo que ver yo en eso?! Además, para bailar se necesitan dos. ¿Qué es eso de que yo lo enredé? ¡Fue él quien se obsesionó conmigo en cuanto me vio y no paró de perseguirme! ¿Qué culpa tengo yo? ¡Si hubiera sabido que tu hermano era un eunuco, no lo habría aceptado ni aunque me pagara!

Nélida, en su furia y sin pelos en la lengua, gritó estas palabras en público, lo que fue como una bofetada en la cara de Facundo.

—¡Basta ya! —Efectivamente, Facundo estalló. Se levantó y, antes de que Nélida pudiera reaccionar, le dio una sonora bofetada.

El golpe hizo que Nélida se tambaleara, casi derribando la silla.

Vilma reaccionó al instante. En cuanto vio a Facundo levantar la mano, tapó los ojos de Nereo con la otra.

No podía permitir que su pequeño hijo viera esa escena.

La hija de Nélida no tuvo tanta suerte.

Al ver cómo golpeaban a su madre, la niña abrió la boca y rompió a llorar a gritos.

Pero Nélida no tuvo tiempo de consolarla.

Su cabeza zumbaba y un oído se le había quedado como sordo, lleno de un pitido agudo.

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