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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 205

Al tocar el tema importante, Vilma volvió en sí.

Se giró hacia Palmiro y, tras una pausa de un segundo, dijo: —Me dijo que me encontraron en una estación de tren, que mis padres me habían abandonado.

—¿Qué estación de tren?

—Dijo que no se acordaba. También que lo denunciaron, pero a la policía no le importó, y que si no me hubieran adoptado, me habrían enviado a un orfanato.

Después de decir esto, Vilma reflexionó un momento y negó con la cabeza. —Seguro que la verdad no es esa. Siento que está mintiendo.

Palmiro entendió lo que quería decir y preguntó: —¿Entonces, quieres buscar a tus padres biológicos?

Ella suspiró suavemente. —Han pasado más de veinte años... No tengo ninguna pista, ¿cómo podría encontrarlos? Es posible que ya ni siquiera estén vivos.

—Si quieres buscarlos, hay formas de hacerlo —dijo Palmiro en voz baja, mirando sus manos—. Puedes ir a la policía, dejar tus huellas dactilares y una muestra de sangre para tu ADN. Si tus padres biológicos te han estado buscando todos estos años, es muy probable que también hayan dejado sus datos en la policía. Hay bastantes posibilidades de que se encuentren.

Los ojos de Vilma se abrieron de par en par, y lo miró sorprendida. —¿Se puede hacer eso?

—Sí —asintió Palmiro, pero después de pensarlo un poco, planteó otra posibilidad—. Pero si realmente te abandonaron y no te han buscado en todos estos años, ni han dejado sus datos en la policía, entonces encontrarlos sería como buscar una aguja en un pajar.

Palmiro mencionó esta posibilidad porque pensaba que, después de más de veinte años, si sus padres biológicos hubieran querido encontrarla, probablemente ya lo habrían hecho.

La tecnología y los sistemas para encontrar a personas desaparecidas eran cada vez más avanzados.

Las personas desaparecidas que no habían sido encontradas solían estar en zonas muy remotas y poco desarrolladas, o habían sido ocultadas deliberadamente.

Y Vilma no estaba en ninguna de esas situaciones.

Su información personal era pública. Sería fácil encontrarla.

Vilma era inteligente, y al escuchar las palabras de Palmiro, lo entendió.

—Crees que mis padres me abandonaron —murmuró en voz baja.

Palmiro vio la tristeza en sus ojos y sintió una punzada de compasión. —Solo te recuerdo que es una posibilidad.

Vilma bajó la mirada y no dijo nada.

—En realidad, con tu situación actual, puedes vivir muy bien con Nereo. Encontrar a tus padres biológicos ya no es tan importante.

Solo necesitaba cortar lazos con la familia Aguayo, dejar que dejaran de explotarla y de hacerle daño, y su futuro sería cada vez mejor.

Vilma miró por la ventana, en silencio.

Entendía lo que Palmiro quería decir.

Si realmente sus padres biológicos la habían abandonado, encontrarlos solo le traería más dolor.

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