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Adiós, esposo impotente romance Capítulo 203

—Tu hija es muy guapa, parece una estrella de cine. —El anciano no dejaba de mirar a Vilma. Al llegar a la puerta, volvió a elogiarla y luego chasqueó la lengua—. ¿Qué le pasó en la cara? Qué lástima, un rostro tan bonito.

—¡Lárgate! —lo echó Vilma sin contemplaciones.

El anciano se fue, maldiciendo en voz baja.

Vilma cerró los ojos para calmarse, luego se giró hacia Uliana, de nuevo furiosa: —¿Cómo puedes ser tan descarada? ¿Cómo pudiste soportar ese olor a viejo?

Uliana se sentó en el sofá, se arregló el pelo y dijo con frialdad: —¿Y no es todo por tu culpa? Metiste a tu padre y a tu hermano en la cárcel, el restaurante tuvo que cerrar. ¿Cómo se supone que voy a vivir sola? Ese viejo tiene dinero y es generoso conmigo. De hecho, estoy pensando en divorciarme de tu padre para irme con él.

Mientras hablaba, Uliana se tocó el collar de oro que llevaba al cuello.

Al oír estas palabras, Vilma se quedó sin habla por la rabia.

Pero al recordar que esa mujer no era su madre biológica, de repente se sintió mucho más tranquila y liberada.

—Solo está jugando contigo, ¿y tú te lo tomas en serio? —Vilma le rompió la ilusión.

Uliana respondió descaradamente: —¿Y qué si solo juega? No es el único viejo por ahí. Si él no me quiere, otro lo hará.

Vilma negó con la cabeza, asqueada e incrédula.

Había vivido con una persona tan despreciable durante más de veinte años, llamándola «mamá» todo ese tiempo.

Uliana la miró de reojo y le preguntó: —¿Por qué has vuelto de repente? ¿Te remordió la conciencia y vas a sacar a tu padre de la cárcel?

Vilma no respondió. Se limitó a caminar hacia el salón mientras sacaba el informe de la prueba de ADN.

—He vuelto por esto. —Le entregó el informe.

Uliana lo miró con impaciencia. —¿Qué es esto?

Lo tomó. Al principio, su expresión era de indiferencia y desdén, pero cuando vio lo que ponía, su rostro se tensó y sus ojos se abrieron con horror.

—Tú… —Uliana se levantó de un salto, tartamudeando de pánico—. Esto… ¿cuándo te hiciste una prueba de ADN? ¿Cómo… cómo lo hiciste?

Al ver su reacción, Vilma lo comprendió todo: —Parece que, en efecto, no soy su hija biológica.

—¡Tonterías! ¡Yo te tuve en mi vientre nueve meses! ¡Quién sabe de dónde sacaste eso para engañarme! ¿No quieres cuidarnos en nuestra vejez, verdad? ¡Recibiste un montón de dinero del divorcio y no quieres gastarlo en nosotros! ¿Y por eso se te ocurrió este truco para cortar lazos con nosotros?

Uliana reaccionó rápidamente, negándolo todo.

Vilma la observó en silencio mientras actuaba.

—La última vez que te pedí que me cuidaras en el hospital, aproveché que no mirabas y te arranqué un pelo. Esta prueba de ADN es entre tú y yo, y dice claramente que no tenemos ninguna relación de sangre.

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