Vilma estaba cada vez más convencida de que no era hija biológica de sus padres.
Pero no volvió a preguntar, temiendo alertarlos.
La expresión de Palmiro también era bastante reveladora; incluso esbozó una sonrisa fría.
Vilma fue directa: —Facundo quiere que le otorgue el perdón. La condición es que él renuncie a todos sus bienes y yo reciba una fortuna de varios millones. Ustedes quieren que les dé el perdón, ¿qué me ofrecen a cambio?
—Vilma, ¿qué estás diciendo? Somos tus padres, tu familia. ¿Cómo puedes hablarnos de dinero? —dijo Uliana, con un tono de incredulidad.
—¿Y de qué más? ¿De amor? ¿Alguna vez me dieron amor mientras crecía? Especialmente en estos últimos años, ni siquiera me han tratado como parte de la familia.
—Vilma, no seas tan malagradecida. Después de todo, nosotros te criamos. Tu padre se equivocó hoy, pero sigues siendo su hija. No puedes meter a tu padre y a tu hermano en la cárcel. ¡El cielo te castigará si lo haces!
Vilma escuchaba sin decir una palabra.
Había pensado que, si su madre quería el perdón, al menos fingiría preocuparse por ella, o que, aunque fuera por pura apariencia, le diría: «Iré a cuidarte».
Pero escuchó pacientemente todo ese sermón y su madre no mostró la más mínima intención de hacerlo.
Solo querían usar el chantaje emocional para que ella olvidara el asunto. Qué ridículo.
Vilma, con la idea de la prueba de ADN en mente, no quiso seguir perdiendo el tiempo. Así que tendió una trampa: —Estoy postrada en cama y no tengo quién me cuide.
Uliana se quedó perpleja. —¿Q-qué quieres decir?
Palmiro también la miró, con una expresión de sorpresa.
Pero rápidamente, pareció entender algo y su rostro recuperó la calma.
Uliana dudó unos segundos y luego preguntó, tentativamente: —¿Qué te parece si voy a cuidarte? Te cuidaré muy bien y, cuando te recuperes, le dirás a la policía que no presentarás cargos, ¿de acuerdo?
—Hablaremos de eso cuando me recupere —respondió Vilma con voz neutra.
Uliana, creyendo que había una esperanza, dijo en un tono adulador: —Bien… entonces, mañana iré a cuidarte. ¿Estás en el mismo hospital que Nereo?

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