Dentro del cuarto del hospital, Javier seguía contándole a Florencia con lujo de detalles todas las veces que Alejandro había ignorado a Sofía en los años que ella no estuvo.
—Hubo una vez que Sofía amenazó a Alejandro con suicidarse cortándose las muñecas, hasta le mandó fotos, ¿y adivina qué pasó? Alejandro ni siquiera parpadeó, llegó directo a la casa, la sacó a la calle y sin ningún tipo de consideración le dijo que, si se iba a matar que se muriera afuera, que no le ensuciara la casa.
Javier también se había enterado de esto por alguien más. Según dijeron, ese día hacía un frío horrible. Sofía estaba afuera temblando como loca y la sangre del intento de suicidio se le había congelado.
Al contar esto, Javier no sabía si reírse o sentir lástima.
—La actitud de Alejandro hacia ella es más que obvia. Ahora mira cómo te trata a ti, cuando te daba fiebre en el extranjero, Alejandro hubiera querido...
—Para, hablas demasiado. —Antes de que Javier terminara, Alejandro lo interrumpió con frialdad.
—Ah. Florencia, mira cómo me amenaza, ¿vas a dejar que me trate así o qué?
Javier bromeaba.
Florencia se tapó la boca riéndose, sin decir nada.
Alejandro sentía algo complicado dentro de sí que no podía describir.
Justo en ese momento Javier ya había reservado el cuarto VIP. Alejandro no dijo nada, agarró el papel y se dio la vuelta para ir a hacer los trámites.
Javier alzó la barbilla señalando la espalda de Alejandro y le guiñó un ojo a Florencia, diciéndole en voz baja:
—¿Ves? Cuando se trata de ti, Alejandro le pone mucha más atención.
Su comentario fue tan bajito que Alejandro no lo escuchó.
Bajó con el papel y pagó todo, le buscó a Florencia un cuarto en un lugar tranquilo. Después de terminar todo, sin poder evitarlo pensó en Sofía.
Pensándolo bien, sacó su celular y fue cuando vio la llamada de Sofía y un mensaje que le había mandado.
“Familiar de Sofía Herrera, hola, somos los doctores del Hospital Central Rodríguez, llamamos varias veces sin respuesta, por eso le informamos que la señora Sofía Herrera tuvo un accidente automovilístico, necesita urgentemente que firme para la cirugía, ¡esperamos que al ver este mensaje venga al hospital lo antes posible!”
Hospital Central Rodríguez.
Justo donde estaba ahora.
Alejandro se quedó callado dos segundos y sin querer recordó lo que Javier acababa de decir.
Recordó que, desde aquel intento de suicidio, Sofía parecía haber cambiado mucho.
Antes ella le llamaba una y otra vez sin cansarse, pero después, cada vez lo contactaba menos.
A veces él no llegaba a dormir en toda la noche y Sofía ni siquiera lo buscaba.
Era realmente extraño.
Sin pensarlo, Alejandro le devolvió la llamada.
***
Sofía estaba sentada en la cama del hospital, acababa de preguntarle al abogado sobre el divorcio.
Cuando recibió la llamada de Alejandro, quedó un poco sorprendida.
Ya se había preparado para que no la contactara en todo el día, nunca pensó que él tomaría la iniciativa de llamarla.
Antes, cada vez que Florencia volvía al país, Alejandro quería dedicarle las 24 horas del día pensando solo en ella, ¿cómo se iba a acordar de Sofía?
Después de un momento en silencio, contestó.
En el momento en que contestó, Alejandro también quedó un poco confundido. No pudo evitar sentirse molesto consigo mismo.
Claro, esto no era más que otra táctica de Sofía para llamarle la atención, haciéndose la difícil.
¿Y él de verdad había caído en la trampa?
Pero ya era muy tarde para colgar el teléfono.
Aclarándose un poco la garganta, Alejandro preguntó fríamente:
—¿Dónde estás?
—En el hospital —respondió Sofía con sinceridad.
Alejandro se burló con una risa seca.
Tal como pensó.
Su voz era firme y fuerte, para nada como alguien que acababa de tener un accidente y estaba al borde de la muerte.
—Escuché que tuviste un accidente, ¿cómo te sientes ahora? —preguntó Alejandro otra vez.
Su voz como siempre no tenía ningún sentimiento, pero Sofía no pudo evitar quedarse helada un momento.
¿La estaba... cuidando?
Pero antes él nunca se preocupó por su cuerpo, mucho menos llamaba para preguntar.

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: A ella la salvó, a mí me abandonó